martes, 3 de noviembre de 2009

IX CERTAMEN DE NARRATIVA CORTA CARMEN MARTIN GAITE

Queridos amigos del blog: Mi relato "Una mesa con zancos" ha resultado uno de los dieciocho finalistas del premio arriba indicado, entre 465 trabajos presentados. Gracias a todos por leerme.

miércoles, 28 de octubre de 2009

LIBERTAD VIGILADA


Federico Fayerman
Veintisiete de octubre de 2009


Está amaneciendo sobre mi cárcel blanca. Amanece afuera y dentro de mi cuerpo. Ayer conseguí por fin superar al miedo y al mal. Y el rio que me recorre se desbordó y me devolvió la fe y la calma que se me escapaban por momentos.
Tengo mucho que agradecer a todos los que se han preocupado por mí y también mucho que recapacitar. Y sobre todo mucho que escribir.

lunes, 19 de octubre de 2009

AMIGOS DEL BLOG:
Ayer, día 18 y en compañía de mi colega-escritor y sin embargo amigo Hatoros visité el bar de copas Bukowski, en la calle San Vicente Ferrer y tuve la fortuna de leer uno de mis relatos (Blancas, amarillas y moradas)ante un público amante de la literatura, la noche y las copas. Fué sin duda una nueva y reconfortante experiencia que enriquece y aumenta aún más, si cabe, mi amor por la escritura. Allí conocí a otros escritores/as noveles y tomé contacto con una revista literaria por internet que me propuso colaboración.Entre humo, aplausos y mucho, mucho buen rollo, pasé cuatro horas felices. Repetiré. Seguro. Hasta pronto.

domingo, 4 de octubre de 2009

CUENTO PARA ADRIANA


Federico Fayerman
Treinta de mayo de 2009


Hace muchos años vivía en Madrid una niña que respondía al nombre de Esther. Era tan guapa, que su madre siempre le decía, que el sol brotaba todas las mañanas solo para ver su sonrisa y la luna todas las noches para vigilar su sueño.
La pequeña Esther creció rodeada de felicidad; estudió, trabajó, y cuando fue mayor se enamoró, se casó y tuvo dos hijos. Y una noche, cuando era un poquito más mayor, se le apareció en sueños un mago.
El mago le dijo a Esther que se llamaba Mirro.
Mirro no era un mago cualquiera. Era el dios de los magos, el más mágico de todos los magos del universo. Y Mirro le ofreció a Esther elegir tres deseos, fueran los que fueran, dinero, casas, coches, joyas… Lo que quisiera.
Entonces Esther le dijo que no ambicionaba dinero, ni casas, ni coches ni joyas, y le pidió al mago Mirro, que era el mago más mágico de todos los magos del universo, sus tres deseos:
Una niña que se llamara Adriana.
Que el sol acudiera a su ventana cada día para verla despertar.
Y que la luna se alzara en el firmamento cada noche para velar su sueño.
Y así sucedió. Unos meses después, cuando hacía mucho, mucho calor en Madrid, el mago Mirro cumplió lo prometido.

Con todo mi cariño, para Esther de la Oz.

martes, 16 de junio de 2009

SUZANNE
1 de mayo de 2009




Escudriñando en la Red, el otro día, recibí una mala noticia. Suzanne Pleshette había muerto. En realidad murió hace ya un año y yo no me había enterado. ¿Qué quien es Suzanne Pleshette? Para un muchacho de dieciséis años a principios de los sesenta, con los Beatles aún por conocer y con las mujeres aún por descubrir, Suzanne Pleshette representó una razón para vivir, una imagen que idolatrar, un imposible por conseguir.
Tenía los ojos más grandes y hermosos que yo recuerdo, su estatura (apenas un metro sesenta) crecía bajo su cara bellísima, su pelo corto negro y su maravillosa sonrisa. Nunca llegó a ser una diva del séptimo arte aunque trabajó toda su vida en el cine y en la televisión. Pasó desapercibida para el gran público (no para los críticos y cinéfilos de bien) en su papel de Annie Haywoth, la maestra en Los Pájaros de Hitchcock, como Kitty, la viuda que conquistó a Troy Donahue en Una Trompeta Lejana de Raoul Walsh o Prudence en Mas Allá del Amor de Delmer Davis.
Si aún así no os dice nada el nombre de Suzanne Pleshette, os voy a pedir un favor: Gastar solo unos minutos de vuestro tiempo y teclear en google su nombre. Su increíble mirada y su belleza morena os alegrarán el día.
Además de estrella de la pantalla ha sido la estrella de mis sueños de juventud.
Este es mi humilde tributo. Gracias Suzanne.
LUNA

Federico Fayerman
28 de marzo de 2009


Nació una noche plena de estrellas,
Rondando el alba.
Llegó a este mundo siendo ya hermosa.
Tan blanca.
Pudo ser Luz, pero no sombra,
Pudo ser Brisa, que nunca cierzo.
Pudo ser Día.
Pudo ser canto, pudo ser son.
Pero fue Luna,
La blanca Luna,
La Luna mía.
LA ÚLTIMA VIDA


Que pena de los recuerdos de la niñez, perdidos
En la cuneta de un camino cuesta arriba.
Que pena de la inocencia extraviada, para siempre
Al fondo de una vida ya vivida
Qué pena de ese amor que no fue eterno,
De esa sonrisa que huyó una madrugada,
De ese velero que atraviesa mares blancos
Que en tus pupilas crees que son montañas.
Es el momento de subir a una atalaya,
Es el momento de mirar hacia otra orilla,
Es el momento de olvidar todo el pasado.
Es el momento de inventar tu nueva vida.