lunes, 26 de octubre de 2015

LA NIÑA DE FUEGO F.J.Fayerman veintiuno de marzo de este año Apenas terminó de comer, la niña de fuego se enjuagó la boca con vino tinto. En el colegio le habían enseñado que a partir de los cuarenta años era muy sano tomarse un vaso de vino y una aspirina diaria. Colocó el cedé en el magnetófono y comenzó a cantar: ¡Ay niña de fuego, ay niña de fuego! Era la primera vez que cantaba aquella canción y ya le parecía que formaba parte del repertorio clásico que llevó durante muchos años por las fiestas de los pueblos de Nicaragua. Cuando llegó a la edad de cuarenta y un años, la niña se compró una Gillette. Con la cuchilla rasuró los pelos de su poblada barba con la suavidad de un monitor de presión sanguínea, con el sonido entrecortado de la máquina de coser de su abuela Pilar y dejando un machacón olor de morcilla recién embutida. Recordó que la fábrica Gillette era vecina del extremeño matadero regional de Mérida. Hasta el cerdo se había muerto cuando, momentos antes de la matanza, le tomaron la presión cerdo-sanguínea en el camerino rosa del Anfiteatro romano, cercano a la fábrica de Gillette a su vez vecina del extremeño matadero regional de Mérida. La niña vieja de fuego anotó en su diario lo acontecido durante el día y arrojó las páginas sobrantes al inodoro del señor Roca Junyent, turista accidental de la ciudad de Managua, a la sazón, en aquellas fechas, capital de Extremadura y de Nicaragua. Días después, el t E c l a d o delorde dor e m p e p e z ó a f a l l ar ylaniña de f ego se tom ó l a as pi rin a y se rela jó. Su gato Montés ladró tres veces seguidas a lavez que el perro del horte lano se hhhhace vege t ariaNO deja de MORDER a la gente, dejA de dejarle el papel celloa A los que quieren papel cello y a los que quieren tirarse un pedo no les de ja tirarse lo. ¿mE entiendes pedazo de tonto? La niña de fuego murió con las botas puestas del revés y, mientras su ataúd bajaba a la tumba se oyó: La luna te besa tus lágrimas puras como una promesa de buena ventura. ¡Ay niña de fuego, ay ay ay ay niña de fuego!

sábado, 25 de abril de 2015

CARTA PARA YOYITO 27 de marzo de 2015 Querido YOYO Cuando decidiste marcharte faltaban muy pocos meses para que cumplieras los diecinueve años Sé que me dirán que son muchos para un gatito persa pero me hubiera gustado que hubieran sido el doble: de esa manera habría disfrutado más tiempo de ti y no te habría visto pasar tus últimos días, dormido sobre el sillón del cuarto de estar con la cabeza gacha y la mirada ausente. Te vi nacer, apenas diez centímetros de gatito blanco abriendo la boca en busca de un poco de leche de su madre. Te llevé en la palma de mi mano porque me daba miedo agarrarte y hacerte daño. Te vi bajar las escaleras como si te lanzaras al vacío en cada escalón y te cuidé todo lo que pude durante estos años de irrepetible felicidad. Te fuiste apagando como una vea a la que se le acaba la mecha y así, poco a poco, tu luz maravillosa dejó de iluminar mis días. Te hiciste viejecito, como ye me voy haciendo también y me dejaste el sabor salado de las lágrimas en los labios, para lo que me reste de vida. Ahora te imagino en el cielo de los animales, rodeado de tus padres Luna y Ron y de tu hermanito que solo llegó a vivir unos días, de Kira la perrita cooker que jugaba contigo a su manera y de Senda, la pastor alemán a la que seguramente habrán hablado de ti. Sois ya muchos los que nos habéis dejado en este mundo terrenal para vivir en las nubes que nos tienen reservadas en el cielo y donde nos reuniremos algún día. Hasta entonces quiero que sepas que tus padres humanos te echamos de menos y que hemos llorado cuando te fuiste y que lloramos cada vez que pensamos en ti. Tan poco tiempo ha pasado desde entonces y cuanto te añoramos. PD. Mimí también te recuerda, estoy seguro.

domingo, 13 de julio de 2014

MOMENTOS 53– NEGRO SOBRE BLANCO F.J.Fayerman Dieciséis de marzo de 2014 Mañana soleada de vermú y ropa de domingo. Tarde de cine. El olor característico, el ruido del telón al abrirse, los acomodadores esperando la propina y el destello de su linterna paseando por la platea. Después, la imagen del águila y las notas que anticipan el noticiero al alcance de todos los españoles, invaden la pantalla. Negro sobre blanco. Cuando se apagan las luces, comienza el cri-cri de las pipas y el rumor de los besos. Tardes de domingo, de cine. MOMENTOS 54 - ¿POR QUÉ SE OLVIDAN LOS SUEÑOS? Puede que soñara contigo. Con tu pelo corto, tu pelo castaño; quizá tuvieras los ojos de ceniza. Quizá negros. Centelleabas bajo el globo plateado, y cuando nuestras miradas se rozaron, mágicamente nos quedamos solos en la pista, quizá solos en el universo. Puede que saliéramos a la calle y camináramos durante horas, nos amaramos durante días, o quizá nunca. Hoy, el correr del tiempo me está haciendo olvidar tu rostro, quizá tenga que soñar otro sueño. MOMENTOS 55 – UNA PINCELADA DE LUZ F.J.Fayerman diecisiete de marzo de 2014 Pensó en realizar su último trabajo, su obra maestra. Después se retiraría para contemplarlo y disfrutar eternamente de él. No quería museos ni exposiciones, sabía que el cuadro no entraría en ninguno de ellos, que su tamaño sería infinito. Decidió colocarlo bajo sus pies, repleto de estrellas que lo acompañasen. Y pintó durante seis días, inventando colores, inyectando aromas; creando perspectivas. Lo remató con una pincelada de luz, con una caricia de madre. Al poco tiempo lo olvidó.

martes, 18 de junio de 2013

MOMENTOS 39- TU NOMBRE F.J.Fayerman Veintitrés de diciembre de 2012 Pensé que sería un amor pasajero, pero cometí el error de preguntarle su nombre. MOMENTOS 40 – LA CASA SILENCIOSA F.J.Fayerman Veintidós de abril de 2012 La sirena de la policía y los gritos en la calle le sorprendieron vagando por la casa silenciosa, mirando la cama revuelta y la ventana de par en par. Ella le había dicho que se iba y le abandonaba para siempre y él que la ayudaría a ganar el infinito. MOMENTOS RONDA, RONDA, EL QUE NO SE HAYA ESCONDIDO, QUE SE ESCONDA. F.J.Fayerman Veinticinco de marzo de 2013 No lo puedo evitar; el miedo me invade mientras hago la ronda nocturna. Recorro el almacén en silencio entre muebles antiguos y maniquíes rotos. Según me aproximo a ellos me parece oír voces suplicantes que poco a poco se van apagando. Cuando paso a su lado y la luz de mi linterna deja de iluminarlos, sé que me están mirando. MOMENTOS 41 – MENOS DE MEDIA GOTA EN UN OCÉANO F.J.Fayerman Dieciséis de marzo de 2013 Hemos nacido en medio de la eternidad y dormiremos durante el resto infinito de los tiempos. Somos menos de media gota en un océano inconmensurable, y te he encontrado. Por favor, no permitas que me ahogue sin haberte amado.

domingo, 13 de enero de 2013

momentos

MOMENTOS 34 – LA MUJER DEL PELO CASI AMARILLO F.J.Fayerman Diez de octubre de 2012 Paseábamos: Era alta y tenía el pelo rubio, casi amarillo. La mujer más hermosa que había conocido jamás. Yo iba hablando, no sé si por el móvil o simplemente me dirigía a alguien que no se encontraba en nuestro mismo plano. Le decía bromeando: –Si, es rubia, muy rubia pero fea–. Volví la cara y la miré: era preciosa. Se puso seria de repente y cuando repetí –– ¡si, es fea!– me besó en la mejilla. Nos habíamos conocido esa misma tarde y era el primer signo de afecto entre los dos. No recuerdo bien si conversamos mucho o no, solo que nos gustaba estar juntos y que su pelo brillaba al viento y que su cara era como de caramelo, sus facciones delicadas y su mirada relajante y joven. Esa fue la única vez que soñé con ella. MOMENTOS 38 – AMORES F.J.Fayerman quince de octubre de 2012 – ¿Por qué me pongo triste cuando el cielo amenaza lluvia? –No estoy acostumbrado a llorar, quizá ahora podría hacerlo con su compañía. Lloraríamos los dos. Oye música en el móvil y le recuerda tiempos que no volverán, tiempos en los que fue muy feliz. Le recuerdan amores imposibles, amores juveniles, amores de cine; amores dolorosos. Ya está lloviendo y no consigue hacer brotar una sola lágrima de sus ojos y no es ni más feliz ni menos feliz. Sigue el camino que él mismo se trazó hace muchísimos años, desde su juventud, cuando empezó a tomar el rumbo de su vida. Llueve mientras camina; gotas grandes y dispersas que impregnan el aire con el olor característico a tierra húmeda. La tarde se presenta oscura, como su ánimo. –Pero llueve cada vez más fuerte y es mejor que vuelva a casa, no vaya a ser que contagie mi tristeza.

domingo, 25 de noviembre de 2012

SESENTA Y… F.J.Fayerman 2 de noviembre de 2012 El caso es que el 2012 me gustaba como año, casi tanto como el 2000, que me sonaba a ciencia ficción allá por mis años juveniles de los cincuenta. Pero se torció, aunque gracias a Dios no del todo, pues seguimos teniendo buñuelos para celebrar un año más y proseguimos en la pelea con el folio en blanco y con la amistad que está por encima de todo. Mi cabeza sigue intacta buscando momentos y vivencias, reales o de ficción que continúen enriqueciéndome. ¡Ah! y también sueños maravillosos, de los que extraigo relatos ilusionantes y seductivos. He comprado el abono transporte 3ª edad de este mes y lleva una foto de cuando tenía algunos años menos; y no es por coquetería, es porque soy un romántico del tiempo y de los que piensan que cualquier época pasada fue mejor, aunque sé que muchos no estáis de acuerdo con esto. En mi casa me dicen que me quedé anclado en la década de los sesenta. Y puede que sea cierto. Sin ir más lejos, ayer lunes escribí otro pequeño relato dedicado a la voz más linda que he conocido: la de Estela Raval, cantante de Los Cinco Latinos, que falleció en junio en su natal Buenos Aires. Pero la vida sigue y seguirá…hasta la eternidad como ella decía en una de sus maravillosas canciones. Mi familia me quiere, mis gatos me quieren, mis amigos de Taf y de Renglones me soportan y puede que hasta me quieran también (creo que hasta Iñaki); Quizá tanto como yo los quiero a ellos. Entonces: ¿Qué otra cosa puedo desear para este año, sino que me sigáis queriendo? 2013 será un buen año, indudablemente; nuevos libros, más tertulias con cañita final y muchos, muchos relatos maravillosos, eso seguro. Tan seguro como que volveremos a comer buñuelos o tomar unas cervezas con aceitunas negra y patatas fritas, allá cuando aparezca de nuevo Don Juan Tenorio en los teatros de Madrid. Si Dios quiere.

domingo, 20 de mayo de 2012

UN PEZ DE SANGRE CALIENTE F.J. Fayerman Veintidós de marzo de 2012 Durante los últimos diez años no había faltado a su cita diaria con el rio. Remaba hasta las piedras que asomaban altivas en el centro de la corriente y permanecía allí, en silencio, observando el ir y venir incesante de los peces. Después buscaba a su amada, buceando en sus frías aguas. Hacía mucho tiempo que las lágrimas se le habían agotado, pero el sufrimiento no había desaparecido de su corazón. Celia le abandonó para dormir eternamente en el rio aquella tarde de verano, con el sol tiñendo de rojo y amarillo el horizonte, mientras se bañaban. Fue un segundo, quizá menos, el tiempo que tardó en desaparecer bajo las aguas. Inútil su esfuerzo por encontrarla e infructuosa la búsqueda posterior de su cuerpo. El rio no quiso devolverla. Tan bella era. Anastasio se quedó a vivir definitivamente en el pueblo y se refugió en la soledad y en sus recuerdos. Algunos pescadores dijeron que la habían visto nadar entre las rocas, que reía esquivando los anzuelos que brillaban cerca de su rostro. Que se había convertido en sirena. Y ahora, tantos años después, cuando Anastasio ya no soportaba el dolor de su ausencia, ella había regresado a sus sueños para pedirle una cita. Y Anastasio acudió a la llamada. Salió muy temprano, sin equipaje. Se dirigió al rio y remó hasta su centro. El sol se resistía a salir entre los matorrales pero Anastasio no esperó más. La llamó con todas sus fuerzas hasta que encontró respuesta. Un enorme pez asomó cerca de su barca y le habló de Celia. En algún lugar le estaba esperando. Y Anastasio montó a lomos del pez y se dejó llevar hasta el fondo pantanoso. Desde entonces nadie pesca en el rio y los enamorados que pasean por las orillas aseguran que dos peces de gran tamaño nadan y juegan todos los atardeceres cerca de las piedras.